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Nunca dejes la oración, ni aunque sientas que Dios no contesta, porque El en Su Sabiduría Infinita, te da lo que necesitas. No te desalientes, mejor piensa que al ser tú limitado no sabes si lo que pides te podría traer sufrimiento. Tal vez de concederte todos tus deseos no serías feliz ya que la felicidad está también en el esfuerzo por alcanzar nuestros objetivos. El más importante debe de ser siempre Dios.

POR BEATRIZ CAMPERO