Nuestro cuerpo es una de las creaciones más preciosas de Dios. ¡Aprécialo! ¡Cuídate! A veces uno puede hacer de algo tan precioso una “lugar” miserable. Procura vivir la sexualidad dentro del compromiso de la unión conyugal como don divino ya que te lo ha regalado quien es el Amor mismo.

Por Beatriz Campero

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