boda-foto_xoptimizadax-644x362 Con el compromiso entre mi esposo y yo dimos el paso hacia formar nuestra pequeña familia. No sabíamos lo que vendría después. Después de muchos años, muchas dificultades, grandes dosis de paciencia y la bendita institución “adopción”, nuestra familia logró transformarse de un pequeño núcleo de dos a más. Ahora ese servicio mutuo, ese amor y cuidado en la vida cotidiana, gracias a ese don de procreación, nuestro amor se ha expandido con la vida que hemos recibido de Dios. Nuestro objetivo es hacer que este pequeño hogar se convierta en el mejor lugar para crecer, para soñar, para vivir. Tal vez no para el mundo, solo para nosotros y nuestros hijos. No somos las personas perfectas, ni el matrimonio perfecto, tampoco la familia plásticamente feliz; sin embargo si somos una familia dónde reconocemos la existencia de Dios en primer lugar, nos aceptamos tal y como somos, aprendemos de los errores, observamos y soñamos, si podemos decir que ante todo somos una familia en la que a cada uno le gusta vivir cada día pensando que dejamos el mundo “un poquito mejor que como lo encontramos”. Y eso nos hace felices. Y ¿cómo es tu familia?

por Beatriz González, Co Presidente Fundación VidaFlorida